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Revista Pan-Amazônica de Saúde

versão impressa ISSN 2176-6223versão On-line ISSN 2176-6223

Rev Pan-Amaz Saude v.1 n.1 Ananindeua mar. 2010

http://dx.doi.org/10.5123/S2176-62232010000100016 

ARTÍCULO ORIGINAL

 

Vigilancia de la leishmaniasis visceral en localidades epidemiológicamente diferentes en Juruti, municipio minero del Estado de Pará (Brasil)

 

 

Lourdes Maria GarcezI; Joyce Favacho CardosoII; Anadeiva Portela ChagasII; Jefferson Francisco Correia MirandaII; Gilberto César Rodrigues de SouzaII; Daniela Cristina SoaresIII; Lucilândia Maria BezerraIV; Habib FraihaV; Jeffrey Jon ShawVI; Hiro GotoVI

IInstituto Evandro Chagas/SVS/MS, Ananindeua, Pará, Brasil.Universidade do Estado do Pará, Belém, Pará, Brasil
IIInstituto Evandro Chagas/SVS/MS, Ananindeua, Pará, Brasil
IIIInstituto Evandro Chagas/SVS/MS, Ananindeua, Pará, Brasil.Secretaria de Estado de Saúde Pública do Pará (SESPA)
IVUniversidade Federal do Tocantins, Palmas, Tocantins, Brasil
VUniversidade Federal do Pará, Belém, Pará, Brasil
VIUniversidade de São Paulo, São Paulo, São Paulo, Brasil

Dirección para correspondencia
Endereço para correspondência
Correspondence

 

Título original: Vigilância da leishmaniose visceral em localidades epidemiologicamente distintas em Juruti, um município minerário do Estado do Pará, Brasil. Traducido por: Rocio Tamara (resumen) y Lota Moncada (artículo)

 

 


RESUMEN

Se realizaron actividades de vigilancia para la leishmaniasis visceral humana (LVH) en Juruti, un municipio minero en el Estado de Pará. Se seleccionaron zonas periurbanas (Santa María-SM) y rurales (Capiranga-CA), con y sin LVH respectivamente, para cuatro estudios serológicos semestrales (ELISA lisado) en la población canina (SM = 94, CA = 45) y tres encuestas entomológicas (trampas de luz CDC, 18-6hx4). Posteriormente, se investigó el estado clínico y la infección por Leishmania en 53 perros (SM = 28, CA = 25) con diagnóstico parasitológico (médula ósea o linfa, Giemsa), molecular (leucocitos de sangre perférica, kDNA-PCR) y serológico (ELISA), evaluando diferentes antígenos (Lysate, K39, Hsp83 - screen test, curva ROC). La seroprevalencia varió en SM (45; 40; 15; 15%) y CA (22; 30; 8.5; 0%), con media creciente de IgG en SM (320; 378; 951; 1866; p<0,05), a pesar de la eutanasia en los perros después de la segunda encuesta, y estable CA (100; 159, 141; 0), en que no hubo eutanasia. La frecuencia de Lutzomyia longipalpis/Lutzomyia spp difiere en SM (279/296) y CA (4/6). Los resultados clínicos y de laboratorio se asemejan para perros de SM y AC, respectivamente, respecto a la infección (parásitos: 86 y 84%, kDNA-PCR: 100%), situación clínica (asintomática: 43, 56%; sintomáticas: 57, 44%) y especificidad en ELISA (100%), pero se registró variación en la sensibilidad (lisado: 44 y 18; Hsp83: 48 y 27%; K39: 48 y 41%) y en los niveles de IgG (≤ 6.400; ≤ 200). El perfil de la infección canina en las localidades con y sin transmisión de la LVH difería sólo en los niveles o en la evolución de IgG, que hace necesaria la temporalidad de las investigaciones, principalmente en zonas tranquilas y aisladas, de baja densidad del vector, donde seria innecesaria la eutanasia en perros. La mejor prueba serologica fue ELISA-K39.

Palabras clave: Leishmaniasis Visceral; Perro; Prueba ELISA; Reacción en Cadena de la Polimerasa; Insectos Vectores; Vigilancia Epidemiológica.


 

 

INTRODUCCIÓN

La leishmaniasis visceral humana (LVH) es una enfermedad grave y potencialmente fatal sin diagnóstico ni tratamiento precoces. En el continente americano es causada por el protozoário Leishmania (Leishmania) infantum chagasi, cuya transmisión a hospederos vertebrados es hecha por la especie Lutzomyia longipalpis (Díptera: Psychodidae: Phlebotominae), el vector más definido de la LVH en las Américas. El zorro cangrejero (Cerdocyon thous) actúa como reservorio del parásito en la manutención de un ciclo silvestre14,11, pero el perro doméstico (Canis familiaris) tiene gran importancia epidemiológica en la transmisión a los humanos, por ser el reservorio en el ciclo doméstico del protozoário y la principal fuente de infección al vector15.

La leishmaniasis visceral está en expansión, con tendencia a la urbanización en el Estado de Pará. Algunas áreas de transmisión intensa de la enfermedad comprende municipios del oeste del Estado. En esta región, Juruti se clasifica como municipio de transmisión esporádica para LVH; no en tanto, tiene límite, al este, con Santarém, segunda mayor ciudad del Estado y área de transmisión intensa de la enfermedad. El gran potencial mineral (bauxita) de Juruti ha atraído emprendimientos que, a pesar de contribuir al desarrollo económico de la región, provocan veloces transformaciones ambientales, con impactos en la salud pública.

Las características socio económicas y ambientales influencian la efectividad de las estrategias operadas en los municipios brasileños para el control de la LVH20,7. Por ese motivo, la compresión de la evolución de la enfermedad en el contexto de grandes transformaciones, orientaría las acciones dirigidas a la vigilancia, prevención y control de la leishmaniasis viscera20,4.

En un acompañamiento de 18 meses, se analizaron factores de riesgo para LVH (reservorio doméstico y vector) en dos microambientes de Juruti, representados por localidades rurales centinelas, con y sin transmisión de LVH y bajo influencia directa e indirecta de un emprendimiento minero. En seguida, se investigó el perfil de perros infectados en cada localidad, con el uso de métodos de diagnóstico clínico y de laboratorio (parasitológico, moleculary serológico). El desempeño de antígenos, bruto y recombinantes, en el ensayo inmunoenzimático (ELISA) para el diagnóstico serológico en esas áreas epidemiológicamente distintas, fue establecido. Se debatieron además, las implicaciones de la eutanasia de perros en las acciones de control.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

ÁREAS DE ESTUDIO

La investigación sobre leishmaniasis visceral canina (LVC) se realizó en dos localidades centinelas, Santa Maria y Capiranga, del Municipio de Juruti/Pará, distantes de centro urbano, respectivamente, 12 y 60 km (Figura 1). En la localidad rural Capiranga, situada en el entorno del sitio de prospección mineral, no hay casos de LVH relatados por la comunidad residente ni tampoco notificados en los últimos cinco años investigados. En Santa Maria, periurbana y clasificada como localidad de transmisión de la enfermedad, había un caso de LV humana notificado hace tres años, conforme lo informado por la Secretaría de Salud del Municipio de Juruti.

 

 

POBLACIÓN CANINA

La población canina correspondía a 30% de la población humana, tanto en Santa Maria (94/303) como en  CA (45/149) al inicio del estudio (11/2006).

DISEÑO DEL ESTUDIO Y MUESTRA

Dos grupos de muestra se utilizaron en las dos localidades. El primero (G1), para el acompañamiento de la LVC por medio de averiguaciones serológicas, y el segundo (G2) para la determinación del perfil de la LVC y del desempeño diagnóstico de diferentes antígenos en pruebas serológicas. La muestra del G1 consistió apenas de plasmas. Así siendo, en un acompañamiento temporal de 18 meses se realizaron cuatro averiguaciones serológicas a intervalos semestrales: noviembre/2006, abril/2007, octubre/2007 y abril/2008. El número de animales varió a cada averiguación, dependiendo del tamaño de la población canina y de encontrar los perros en los alrededores de las residencias. En Santa Maria, las muestras de la primera a la cuarta averiguación sumaron, 217 plasmas (55, 57, 47 y 58), mientras que en Capiranga totalizaron 90 (27, 10, 23 y 30). La muestra del G2 estaba compuesta de distintos especímenes: plasma, leucocitos de la sangre periférica (LSP) y aspirado medular/linfático de 53 perros (Santa Maria: 28 y Capiranga: 25), obtenidos dos meses después de la conclusión del acompañamiento serológico. En esa muestra se investigó el perfil de la LVC en las dos localidades, considerando criterios clínicos y de laboratorio para determinar infección y/o enfermedad.

COLECTA DE ESPECÍMENES Y EXÁMENES LABORATORIALES

Un total de 5 mL de sangre (para G1 o G2) fue colectado de cada animal por venopunción cefálica en tubo al vacío conteniendo EDTA (Shandong, USA). El plasma se obtuvo por centrifugación a temperatura ambiente (3700g/10'/TA) y fue mantenido a -20o C para posterior análisis por medio del ensayo inmunoenzimático (ELISA) con uso de antígeno bruto de Leishmania, que consistió en lisis de promastigotas de L. (L.) infantum chagasi18.Para G2 se utilizaron en el ELISA, además del antígeno bruto de Leishmania, antígenos recombinantes Hsp832 y k3923. El desempeño de las pruebas serológicas para el diagnóstico de la LVC con los tres antígenos fue comparado en las distintas áreas en relación al patrón oro establecido. Para este grupo (G2), también se obtuvieron LSP, que fueron preservados a -20o C hasta el momento del uso y se destinaron al diagnóstico por kDNA-PCR13. Muestras de linfonodo (preescapular y/o poplíteo) o médula ósea se obtuvieron también de los mismos perros, por punción aspirativa, y el material se destinó al preparo de los frotis coloreadas por Giemsa y examinados al microscopio óptico (40x) para la investigación de amastigotas16.

EXAMEN CLÍNICO DE LOS PERROS

Los perros del G2 fueron examinados para la búsqueda de seis señales de la enfermedad: alopecia, dermatitis, úlceras cutáneas, conjuntivitis, onicogrifosis y infadenopatía. Cada señal fue puntuada en una escala semicuantitativa de 0 (ausente) a 3 (severo) y la suma reveló el total del puntaje clínico. Perros con puntaje total de 0 a 2 fueron arbitrariamente clasificados como asintomáticos, de 3 a 6 oligosintomáticos y de 7 a 18 polisintomáticos19.

PATRÓN ORO PARA COMPARACIÓN DE LAS PRUEBAS

En la muestra obtenida luego del acompañamiento, el examen parasitológico directo y el ELISA-lisis fueron utilizados en asociación para determinar un cuadro de muestras patrón oro. Fue establecido un consensos entre as dos pruebas, en el cual, los plasmas positivos para, por lo menos uno de ellos, y los negativos para ambos, fueron considerados los grupos patrón oro positivo y negativo, respectivamente.

ESTADÍSTICAS

Se utilizó el test exacto de Fishery el análisis de variância (ANOVA) para comparar los grupos, con nivel de significancia igual a 5%. Como parte del análisis del perfil de la infección/enfermedad en muestra de perros de Santa Maria (28) y Capiranga (25), los resultados de los test de ELISA con los tres antígenos de esa muestra fueron comparados a los obtenidos con el patrón oro para la determinación del desempeño del test con cada antígeno (ELISA-lisis, ELISA-Hsp83 y ELISA-k39). Así, se utilizó el screen test, en el cual: a = verdaderos positivos, b = falsos positivos, c = falsos negativos y d = verdaderos negativos. Fueron calculadas la sensibilidad (a/a + c x 100), especificidad (d/b+d x 100) y los valores de predicción positivo (a/a+bx 100) y negativo (d/c+d x 100), además de la prevalência (a+c/a + b+c+d). El contrabalanceado entre sensibilidad y especificidad se expresó en la curva ROC (del inglés, receiver operator caracteristic) para definición del test con mejor poder discriminatorio en cada localidad8.

LEVANTAMIENTOS ENTOMOLÓGICOS

Se realizaron tres levantamientos entomológicos con trampas luminosas CDC en períodos de verano (abril y julio/2007) e invierno amazónicos (enero/2008). Cinco estaciones de colecta entomológica fueron utilizadas por localidad, y cada captura duró cuatro noches (18 - 6 h x4), completando un esfuerzo de captura igual a 144 h en cada localidad. Las trampas luminosas (CDC) fueron establecidas en pares dentro de las casas y fuera de ellas, en las proximidades de anexos abrigando animales en un rayo inferior a 20 m. La identificación de los flebotomíneos se hizo porel método morfológico22.

 

RESULTADOS

Los resultados obtenidos por medio de la vigilancia de reservorio canino (Canis familiaris) y del vector flebotomíneo (Luzomyia longipalpis) en Santa María y Capiranga revelaron factores de riesgo para leishmaniasis visceral humana en ambas localidades.

El acompañamiento de perros de las poblaciones de Santa María y Capiranga durante 18 meses, por medio de averiguaciones serológicas, reveló frecuencias de seropositividad para LVC (ELISA-Lisis) más altas en Santa María que en Capiranga, especialmente en los dos primeros puntos de colecta (Figura 2A). Los niveles de anticuerpos IgG también fueron elevados para los perros de Santa María (≤ 6400), con nítido ascenso de su promedio geométrico a lo largo del tiempo (320,378, 951, 1866; p<0,05). En los animales de Capiranga se detectaron bajos niveles de IgG (≤ 200), sin alteraciones significantes durante todo el acompañamiento (100, 159, 141,0; p>0,05), como muestra la figura 2B.

 

 

Las capturas entomológicas simultáneas al acompañamiento de los perros, dos en el verano y una en el invierno amazónico, revelaron la presencia de flebotomíneos sinantrópicos en las dos localidades, con predominancia de Lutzomyia longipalpis longipalpis en relación a Lutzomyia spp. La frecuencia de esa especie en la muestra fue mayor en Santa Maria (279/296) que en Capiranga (4/6), con densidad más elevada en el peridomicilio. Al intradomicilio la especie se capturó en baja frecuencia en las dos localidades (Santa Maria: 3/279 y Capiranga: 2/4). La tabla 1 presenta las ocho especies identificadas y sus respectivas frecuencias en la muestra. Ningún espécimen presentó infección natural por Leishmania.

 

 

El abordaje transversal para comparación del perfil de la infección/enfermedad indicó semejanzas entre los perros de Santa Maria (28) y Capiranga (25). La mayoría, aproximadamente un 80%, tenía edad igual o inferior a cuatro años, en ambas localidades (Tabla 2). Tampoco fue distinto ente las localidades, el número de animales en las diferentes categorías clínicas: asintomáticos (SM = 12 y CA = 14), oligosintomáticos (SM = 11 y CA 9) y polisintomáticos (SM = 5 y CA = 2), siendo el porcentaje de asintomáticos (SM = 43% y CA = 56%) y de sintomáticos (SM = 57% y CA = 44%) semejantes en ambas. La frecuencia de infección confirmada parasitológicamente fue igualmente alta en Santa Maria (86%) y Capiranga (84%) y alcanzó un 100% cuando se usó el kDNA-PCR (Figura 3). La amplificación específica del DNA (145 pares de bases) confirmó que se trataba de infección por L. (L.) infantum chagasi (Figura 4).

 

 

 

 

Alas diferencias entre el perfil de infección/enfermedad para los perros de Santa Maria y Capiranga fueron apenas observadas en la respuesta humoral de anticuerpos IgG a la infección por Leishmania. La frecuencia de perros serorreactivos fue diferente en las dos áreas, en la dependencia del antígeno usado para el ELISA (Figura 3). El k39 fue más sensible que la lisis y el Hsp83 en la detección de perros infectados asintomáticos, siendo el único que reveló semejanza entre las frecuencias seropositivas asintomáticas de las dos localidades, visto que los demás se mostraron sensibles para perros infectados asintomáticos solamente en Santa Maria (Figura 5A y 5C). Los niveles de IgG en perros, a semejanza de lo observado en las averiguaciones serológicas realizadas durante el acompañamiento, fueron más elevados en los animales de Santa María que en los de Capiranga, sobre todo cuando utilizado el ELISA-Lisis (Figura 5B y 5D).

 

 

El tabela 3 presenta el desempeño de las pruebas de diagnóstico en relación al patrón oro, destacando la superior sensibilidad del examen parasitológico para detección de infección por Leishmania y las variaciones en prevalencia determinadas por el método de diagnóstico utilizado. Entre los test serológicos, el ELISA-k39 fue el que presentó más poder discriminatorio en el serodiagnóstico de la LVC en ambas localidades (Figura 6).

 

 

 

DISCUSIÓN

El gran potencial mineral de Juruti, al oeste del Estado de Para, ha atraído emprendimientos que, a despecho de contribuir con el desarrollo económico de la región, provocan rápidas transformaciones ambientales capaces de influir en la epidemiología de la leishmaniasis visceral y producir impactos en la salud pública20,7. El fortalecimiento de las acciones de vigilancia, incluyendo la investigación detallada de los factores de riesgo, debe propiciar el conocimiento necesario para la elaboración de las estrategias de control a ser operadas por el Municipio.

En este estudio, se ejecutaron acciones de vigilancia para leishmaniasis visceral (LV) a lo largo de 18 meses, durante la fase de prospección de bauxita en Juruti. Las acciones fueron centradas en el reservorio canino y en el vector. Se utilizaron espacios rurales epidemiológicamente distintos y denominados localidades centinelas: Santa Maria, con transmisión de LVH y expuesta a influencias urbanas por su localización periférica a la sede municipal, de la cual queda a apenas 12 Km, y Capiranga, a 60 Km del área urbana, donde no hay registros de LVH. Esta segunda localidad, sin embargo, se sitúa en el entorno de la mina de bauxita, donde están en curso actividades relacionadas a la extracción del mineral.

I nicialmente, fueron investigadas las variaciones temporales de la frecuencia de infección determinada por la serología (ELISA) en la población canina de las localidades en estudio. En seguida, se buscó estableceré perfil de la infección/enfermedad en los perros de cada localidad, con el fin de obtener subsidios para la discusión del potencial de las acciones de control, teniendo como blanco el reservorio perro.

Al determinar la prevalencia de perros serorreactivos para leishmaniasis visceral al inicio del acompañamiento, sobre todo en la segunda averiguación semestral, ambas localidades parecían expuestas al mismo riesgo (Figura 2A). Con base en esos resultados y la ocurrencia de un nuevo caso de LVH en Santa Maria durante la investigación, el equipo de vigilancia del Municipio decidió por la eutanasia de los perros serorreactivos, lo que fue parcialmente realizado solamente en Santa Maria. Las terceras y cuartas averiguaciones serológicas caninas revelaron crecientes niveles de IgG en los perros de Santa Maria, aún en vigencia de la intervención, pero en Capiranga, donde no hubo eutanasia de perros ni tampoco casos de LVH, los niveles de IgG se mantuvieron bajos o ¡ndetectables durante los 18 meses de acompañamiento (Figura 2B).

En áreas de transmisión intensa, los niveles de anticuerpos IgG anti-leisfimania en perros son elevados o están en ascenso19 y se relacionan a la parasitemia7,21, lo que estaría ocurriendo con los perros de Santa Maria. Los bajos niveles de IgG, porsu lado, semejantes a los descritos para la población canina de Capiranga, sugieren el contra de la infección canina (en este caso, Capiranga sería una ocalidad silenciosa) o son consecuencia de reacciones inespecíficas en la serología, pasibles de ocurrir debido a la alta sensibilidad del ELISA, pues los perros están expuestos a diversas otras enfermedades infecciosas9,3,10 que inducen os linfocitos B a la producción de IgG con eventua reacción cruzada con antígenos de L. (L.) infantum chagasi1.

No habrían sido reveladas diferencias entre las poblaciones caninas de las dos localidades, si considerada apenas la frecuencia de perros serorreactivos constatada, por ejemplo, en la segunda averiguación serológica (Santa Maria: 40% y Capiranga: 30%, como muestra la figura 2A). Acciones de vigilancia de la leishmaniasis visceral con foco en el reservorio canino, por lo tanto, deben considerar la necesaria temporalidad de las averiguaciones serológicos y la investigación de los niveles de IgG, especialmente cuando levantamientos entomológicos no son factibles por la carencia de soporte técnico local.

Los intrigantes bajos niveles de IgG en perros de Capiranga, con ausencia total de reactividad en la última averiguación (Figura 2B), suscitaron una investigación de perfil de la infección/enfermedad canina en muestras de las dos localidades, a fin de compararlos resultados. Perros de Santa Maria y de Capiranga, con edades semejantes (Tabela 2), se revelaron idénticos con relación a la presentación clínica de la leishmaniasis visceral, considerando la intensidad de señales y el número de animales distribuidos en las categorías asintomáticos, oligosintomáticos y polisintomáticos. La frecuencia de infección confirmada parasitológicamente fue igualmente alta en Santa Maria (86%) y Capiranga (84%) y, con el uso de kDNA-PCR (Figura 4), alcanzó un 100% en perros de ambas localidades, indicando que la enzootia abarca a toda la población canina en las dos áreas.

La ocurrencia de la LV humana en una determinada área depende, básicamente, de la presencia de dos factores, el vector infectado y el hospedero humano susceptiblel11. Aunque existan perros infectados (reservorio doméstico) en las dos localidades en igual proporción, la frecuencia alta de Lutzomyia longipalpis en Santa Maria, pero no en Capiranga (Tabla 1), diferenció las dos ocalidades con relación al riesgo de transmisión de la eishmaniasis visceral a los humanos. El hábito de hacer hogueras nocturnas en Capiranga, incorporado de la cultura indígena local, ciertamente contribuye a inhibir la presencia de flebotomíneos en el peridomicilio y la consecuente transmisión de L. (L.) infantum chagasi a los humanos. Esta hipótesis merece ser investigada con un estudio sobre conocimientos, actitudes y prácticas (CAP) de os habitantes de esas localidades en relación a la eishmaniasis visceral y su prevención.

Aunque el examen parasitológico garantice la confirmación absoluta de la infección, en la práctica es necesario trabajar con pruebas que no son altamente sensibles y específicos. En la misma muestra, el ELISA reveló frecuencia de positivos muy inferior al real número de perros infectados, y con variaciones de sensibilidad en función del antígeno utilizado (Figura 3). Aunque la lisis bruta de promastigotas de L. (L.) infantum chagasi se haya presentado más sensible para detectar altos niveles de IgG en perros sintomáticos (Figura 5D), para animales infectados asintomáticos no tuvo el mismo desempeño en las dos áreas. Los dos antígenos recombinantes (Hsp83 y k39) fueron los más sensibles en esas circunstancias, pero el ELISA-k39 fue el que presentó mayor poder discriminatorio (Figura 6), detectando perros infectados asintomáticos tanto en Santa Maria como en Capiranga (Figura 5A y C).

Para este tipo de análisis es deseable utilizar perros semejantes a los que recibirán aplicación de test serológico en la práctica de vigilancia, bien como es importante que la elección de la prueba patrón oro, inexistente en el caso de la LVC, sea adecuada8. Fue necesario, entonces establecer un patrón oro para efecto de cálculo de los índices de desempeño de los diferentes antígenos, que consistió en la asociación de dos exámenes más tradicionales, el parasitológico y el ELISA-lisis. Este hecho y, sobre todo, la inusitada naturaleza de la muestra en CA (84% de los perros infectados), influyeron en la estimativa de especificidad y demás índices relacionados, como el valor de predicción negativo, extremamente bajo en función de pequeño número de patrones negativos (Tabla 3). Esos índices precisan todavía ser investigados en perros provenientes de localidades con baja frecuencia de infección por L. (L.) infantum chagasi, pues a pesar de ELISA ser el método de elección para investigación epidemiológicas11, es importante considerar variaciones de desempeño asociados a la carga de enfermedad (o intensidad de transmisión) en determinada localidad. La sensibilidad y especificidad del ELISA se reducen también significativamente en el período latente de la infección canina7. Siendo así, bajo diferentes condiciones (o en poblaciones caninas distintas), su sensibilidad podría presentar aún más baja que la descrita en este estudio.

La inexistencia de registros oficiales en los últimos cinco años, o de relatos de los moradores, de la ocurrencia de LV humana en Capiranga (donde no se realizó la eutanasia de perros), asociada a los factores de riesgo descritos en ese estudio, confirma la necesidad de la vigilancia de la LV dirigida a las demás localidades en el entorno de la mina de bauxita y fundamentada en las características epidemiológicas locales, para el alcance de la efectividad.

En Capiranga, la vigilancia entomológica tiene preferencia delante de la eutanasia de perros, pues, en las condiciones existentes, el potencial de infectar a flebótomos, con la subsiguiente transmisión a los humanos, es limitado. Los hallazgos en Santa Maria, con todo, indican inminente riesgo de urbanización de la LV y medidas rigurosas deben ser tomadas de inmediato para evitar la expansión, incluyendo acciones de educación ambiental, monitoreo de vectores vislumbrando el contra químico, eutanasia de perros polisintomáticos y la búsqueda de nuevos focos en los alrededores, en localidades rurales y urbanas.

Algunas acciones que se pueden desarrollar para el control químico de la población de vectores, son la aspersión con insecticidas y el uso de collares para perros o de mosquiteros para humanos, ambos impregnados con deltamentrina5. Recientemente, en un estudio inédito en América Latina, se demostro que el baño de perros con este piretroide tiene efecto residual (eficacia entomológica) de 5,2 meses, semejante al observado con el uso de collares, con la ventaja del bajo costo (US$0.06-0.10) en comparación con éstos (US$10-15)6.

A despecho de las intervenciones posibles, ya disponibles o en experimentación, cualquier acción de control químico del vector depende de estudios entomológicos previos16 que los municipios amazónicos corrientemente no consiguen ejecutar. En contrapartida, el control efectivo de la LV por medio de la eliminación de perros exige que una gran proporción de perros infectados, e infectantes al vector, sea removida de la localidad7, lo que generalmente no es factible, sobre todo cuando toda la población canina se encuentra infectada, como demostrado en este estudio.

La mejor manera de controlar la LVC y, consecuentemente, prevenir la enfermedad humana, sería una vacuna efectiva para perros, lo que todavía no está disponible. Las investigaciones asociadas al tema indican prometedores compuestos candidatos17, y los avances en la comprensión de los mecanismos por los cuales parásitos del género Leishmania infectan y se evaden de la respuesta inmune de hospederos mamíferos están abriendo frentes de investigación en busca de nuevas vacunas contra la enfermedad12.

En la indisponibilidad de una vacuna para perros, aunque el método de diagnóstico ideal para la detección de infección canina sea encontrado, no será efectivo sin la solución de los problemas locales enfrentados por la mayoría de los municipios amazónicos, como las deficiencias en gestión, la escasez de recursos humanos y financieros y los frecuentes conflictos entre autoridades sanitarias y la población local, relacionados a la práctica de la eutanasia de perros en los moldes actuales.

Los resultados de este estudio revelan la ocurrencia y la extensión de la enzootia de LVC en Capiranga y, consecuentemente, la posibilidad de emergencia de la LVH no apenas en esta localidad, sino también en otras silenciosas (similares a Capiranga) y expuestas al impacto directo de grandes transformaciones ambientales relacionadas a las actividades mineras. Se demostró además el riesgo de expansión del número de casos de LVH en áreas de transmisión expuestas a crecientes influencias urbanas (Santa Maria y similares). Los resultados orientan acciones de vigilancia, prevención y control de la LVH en Juruti, en las localidades rurales, en el entorno de la mina y en las áreas periurbanas.

 

AGRADECIMIENTOS

A las comunidades Santa Maria y Capiranga, por la siempre cálida recepción y adhesión a la investigación. A la dra. Ana Márcia Souza da Cunha Oliveira y demás profesionales de la Secretaría Municipal de Salud de Juruti, por el apoyo y la participación. A los equipos técnicos de Instituto Evandro Chagas, sobre todo a los de los Laboratorios de Inmunología y Epidemiología (Sección de Parasitología) y de Geoprocesamiento. A las técnicas Rosângela Barros y Rita Félix, a los estudiantes Eduardo Mota y Luís Dickson y al dr. Nelson Veiga, por el inestimable apoyo técnico. A la dra. Nazaré Souza, de la Universidad Federal Rural de la Amazonia. A la minera Alcoa Aluminio S/A, a la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Insumos Estratégicos - DECIT/SCTIE y al Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico - CNPq por el soporte financiero.

 

REFERENCIAS

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Correspondência/Correspondence/Correspondencia:
Lourdes Maria Garcez
Instituto Evandro Chagas
Seção de Parasitologia, Laboratório de Imunologia e Epidemiologia
Rodovia BR 316, km 7, s/no, Bairro: Levilândia
CEP: 67030-000 Ananindeua-Pará-Brasil
E-mail: lourdesgarcez@iec.pa.gov.br

Recebido em/Received/Recibido en: 31/7/2009
Aceito em/Accepted/Aceito en: 21/9/2009